El Real Madrid pierde la contienda contra un Barcelona muy acertado desde la línea de triple en un encuentro que superó los 100 puntos.
El Real Madrid Baloncesto cayó en un Clásico vibrante ante el FC Barcelona Baloncesto (100-105), en un partido de máxima intensidad que demostró que, pese a la diferencia en la clasificación, estos duelos nunca entienden de lógica.
El primer cuarto fue un intercambio de golpes. Ritmo alto, acierto y dos equipos muy enchufados. Mario Hezonja lideraba a los blancos bajo la dirección de Facundo Campazzo, mientras que el Barça encontraba en Kevin Punter a su principal ejecutor. El escolta azulgrana firmó 11 puntos en el primer tramo, con tres triples que marcaron diferencias. El cuarto se cerró con ventaja visitante (24-28).
El segundo periodo cambió el tono. El Madrid empezó a atascarse en ataque y el Barça aprovechó su acierto exterior para abrir brecha. Ni el empuje del pabellón, que estalló con un gran tapón de Usman Garuba, ni las protestas por decisiones arbitrales, incluida una técnica a Maledon, lograban frenar la sangría. El plan tras tiempo muerto fue claro: buscar el triple. Pero la falta de acierto castigó a los blancos. Solo la aparición de Campazzo, en un momento crítico, y un triple final de Sergio Llull permitieron recortar distancias antes del descanso (44-48).
Tras el paso por vestuarios, el Madrid reaccionó. Subió la intensidad, encontró a su mejor Hezonja y logró igualar el marcador en los primeros minutos del tercer cuarto. El partido entró entonces en una fase de intercambio constante, donde las individualidades marcaron el ritmo.

Pero cuando parecía que los blancos podían romper el encuentro, volvió a aparecer Punter. El estadounidense, implacable desde el perímetro, elevó su cuenta hasta los 19 puntos y sostuvo al Barça en los momentos más delicados. Campazzo, Llull y Hezonja empujaron al Madrid hacia la remontada, incluso poniéndose por delante, mientras el pabellón entraba en ebullición. La técnica a Fall reflejaba la tensión creciente en el lado azulgrana. Sin embargo, el Barça resistió y llegó al último cuarto con una mínima ventaja (75-77).
En el tramo decisivo, el Madrid buscó culminar la remontada, pero la falta de acierto y cierta fragilidad defensiva lo impidieron. Sergio Scariolo agotó los tiempos muertos tratando de ajustar a su equipo, pero las soluciones no terminaban de funcionar. A falta de minutos, Hezonja encendió al pabellón con un triple espectacular que devolvía la esperanza. Pero el Barça no tembló. Supo gestionar la ventaja, castigar cada error blanco y cerrar el partido con autoridad.
El marcador final (100-105) deja una derrota dolorosa para el Madrid, que ve frenada su racha ante su eterno rival. Hezonja, con 27 puntos, fue el gran referente blanco en una noche donde el esfuerzo no bastó. Un Clásico de alto voltaje… que deja una advertencia clara de cara al próximo duelo en Euroliga: ante este Barça, cada error se paga demasiado caro.
