Vinicius Junior celebrando gol Real Madrid - BenficaVinicius Junior celebrando su gol en el Real Madrid - Benfica. Angel Martinez/Getty Images

La gran actuación de Vinicius Junior acredita el pase del Real Madrid a octavos ante un Benfica desaliñado.

El Real Madrid sacó carácter en una noche exigente ante el Benfica, en un partido que tuvo de todo: golpe inicial, reacción inmediata, tensión, polémica… y un final marcado por la calidad y un susto que heló el estadio.

El Benfica golpeó primero. En el minuto 15, Rafa Silva aprovechó un rechace entre Raúl Asencio y Thibaut Courtois para adelantar a los lusos. No fue casualidad. El conjunto portugués había salido con la clara intención de ir a por la eliminatoria, presionando alto y generando incomodidad en la zaga blanca. Pero este Madrid tiene respuesta. Y la tuvo apenas dos minutos después. En el 17’, Aurélien Tchouaméni firmó el empate con un disparo desde la frontal, tras una transición rápida y precisa, muy al estilo de los mejores tiempos de Toni Kroos. Un gol que cambió el ritmo del partido.

A partir de ahí, el Madrid creció. Tomó el control, manejó la posesión y empezó a imponer su juego. Arda Güler llegó a culminar la remontada con un remate en el área pequeña, pero el VAR anuló el tanto por fuera de juego previo. En ese tramo, Vinícius Jr. fue el principal foco ofensivo. El brasileño, eléctrico y constante, asumió la responsabilidad por banda izquierda, generando peligro en cada acción.

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Vinicius Junior celebrando su gol en el Real Madrid – Benfica. Angel Martinez/Getty Images

La segunda parte arrancó con el Madrid decidido a mandar, aunque el Benfica no renunció a nada. El partido se abrió, con llegadas en ambas áreas y un ambiente cada vez más tenso, impulsado por una afición portuguesa que empujaba como si jugara en casa.

En defensa, Asencio volvió a destacar. Firme, agresivo y dominante en el juego aéreo, aportó seguridad atrás y peligro en las acciones a balón parado. Hasta que llegó el momento más duro del encuentro. Minuto 77, choque fortuito entre Eduardo Camavinga y Asencio. Silencio absoluto. Ambos tuvieron que ser sustituidos, pero fue el central quien se llevó la peor parte, abandonando el campo en camilla y con collarín. Un golpe que cambió el tono del partido y dejó una preocupación evidente.

Pero el fútbol no se detiene. Y el Madrid tampoco. En una contra letal, Vinícius volvió a aparecer. Carrera, definición ajustada al palo… y gol. El brasileño repitió celebración, como ya hiciera en el Estadio Da Luz, cerrando una noche de personalidad. El Madrid resistió, reaccionó y golpeó cuando más lo necesitaba. Pero se fue con una sensación agridulce: victoria importante… y la incógnita de Asencio.

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