El Real Madrid cumplió con autoridad ante el Elche CF en un partido marcado por el control, las rotaciones… y un mensaje claro: el foco ya está en el Manchester City.
Con la actuación estelar de Arda Güler y un encuentro en el que se dio descanso a las grandes estrellas, el Real Madrid fue solvente y contundente ante un Elche incapaz de reaccionar. Una declaración de intenciones de cara a la eliminatoria contra el City en la que los de Arbeloa saldrán a ganar y no arrugarse ante el conjunto de Pep Guardiola.
El encuentro comenzó con dominio blanco, aunque sin demasiada profundidad. Federico Valverde y Brahim Díaz protagonizaron las primeras internadas, mostrando un Madrid cómodo, con posesión y sin sobresaltos. El primer contratiempo llegó en el 23’, con la lesión de Sangaré, que obligó al Elche a mover el banquillo.
El partido se rompió justo antes del descanso. En el 40’, Antonio Rüdiger aprovechó un rechace en el área tras una falta potentísima de Valverde para abrir el marcador. Y cuando el Bernabéu aún celebraba, llegó el golpe definitivo: en el 44’, Valverde firmó un auténtico golazo desde la frontal, colocando el balón en la escuadra. Dos zarpazos que dejaron el partido muy encarrilado. Antes del descanso, el estadio reclamó penalti sobre Aurélien Tchouaméni, en una acción en la que el francés cayó al intentar rematar, pero el árbitro consideró que el defensor llegó antes al balón.

La segunda parte arrancó con una clara ocasión de Brahim en un mano a mano que no supo concretar. Fue el último esfuerzo de los titulares, porque rápidamente llegaron las rotaciones. Pensando en el duelo europeo, el técnico dio descanso a piezas clave como Valverde, Tchouaméni y Vinícius Jr., dando entrada a Arda Güler, Gonzalo y el debutante Daniel Yáñez. También salieron Rüdiger y otros habituales, dejando paso a una versión del equipo repleta de canteranos.
Lejos de bajar el nivel, el Madrid creció. Con descaro, velocidad y sin complejos. En el 67’, Dean Huijsen hizo el tercero de cabeza tras un gran pase de Yáñez, confirmando el buen momento de los jóvenes. El equipo estaba lanzado. Incluso Dani Carvajal se animaba desde la frontal, en una muestra de la confianza total del grupo. Los canteranos, lejos de esconderse, pedían el balón, jugaban con criterio y atacaban con verticalidad.
El único lunar llegó con el gol del Elche, tras un tanto en propia puerta de Manuel Ángel al intentar cortar una acción iniciada por Eduardo Camavinga hacia Rafa Mir. Un error puntual en un partido ya controlado. Pero ni eso cambió el guion. El Madrid siguió atacando, dominando y buscando más. Y en el 90’, el Bernabéu se rindió. Arda Güler, viendo al portero adelantado, soltó un disparo desde su casa, desde más allá del centro del campo. Golazo. De los que no se olvidan.
El cierre lo puso, como casi siempre, Thibaut Courtois, con una parada milagrosa a bocajarro. Otra más. Porque lo extraordinario, en él, ya es rutina. Victoria contundente, minutos para todos y sensaciones positivas. El Madrid cumplió… pero sobre todo, se preparó. Porque lo verdaderamente importante ya asoma en el horizonte.
