Un final frenético terminó con un gol de Jude Bellingham. El Real Madrid logra así mantener el liderato a pesar del pinchazo en Elche.
El Real Madrid llegaba a la región alicantina con la necesidad de ganar tras el pinchazo en Vallecas y la fortuna no estuvo de su lado. El elche tenía otros planes, cuajando uno de los mejores partidos de su temporada y obligando a los blancos a esforzarse al máximo. Tuvo que ser con dos goles al borde del final con los que rescatasen un punto vital para mantenerse primeros. Huijsen y Bellingham, que estuvo practicamente desaparecido, se presentaron en el área rival para marcar.
El duelo comenzaba tras un minuto de silencio en el Martínez Valero. Mientras que los alicantinos apostaban por su alineación habitual, los blancos, hoy vestidos de azul, replicaban el esquema rival jugando con dos carrileros. En los primeros minutos, Víctor Chust ponía en vilo a toda la grada tras sacar el balón con un amago sobre Rodrygo, evitando así la presión del equipo donde se formó. En el 10’, un disparo de Kilyan Mbappé desde la frontal se marchaba rozando el palo tras una conexión de pases espléndida del Real Madrid.
Los merengues sufrían principalmente por la banda derecha, el punto débil señalado por Eder Sarabia tras la titularidad de Alexander-Arnold. Al alcanzar el primer cuarto de hora Thibaut Courtois volvió a vestirse de héroe sacando un pie de valor gol ante el remate a bocajarro de André Da Silva, una jugada que llegó gracias a la presión adelantada del Elche.
El balón parado sería uno de los grandes aliados merengues con los pies del lateral británico y de Arda Güler, una solución con la que Asencio estuvo a punto de abrir la lata en un córner. La magia del turco volvía a brillar una noche más, siendo como una boya en medio de un océano, aclarando las jugadas y llegando a tres cuartos de campo para concluir las jugadas. El delantero luso del Elche no vivió una de sus mejores noches, desaprovechando una oportunidad de un mano a mano al pecar de generoso.
Tras una serie de choques en los que el colegiado optó por la continuidad de la jugada, una gran transición de los de Xabi Alonso dejó a Mbappé en carrera, a quien le sobró un control para poder definir con comodidad. La noche parecía sonreír a los guardametas, esta vez, fue Iñaki Peña el que sacaba un pie providencial ante el remate de Mbappé. En el 37’, el muro belga respondía con otra gran parada manteniendo las tablas en el marcador. Hernández Maeso recibía los pitos de ambas aficiones tras dejar seguir dos jugadas consecutivas y no señalar las acciones que reclamaban. El Elche demostraba con sus primeros 45 minutos por qué estaba siendo el equipo revelación de la competición. Cuajaron un partido serio; sólidos defensivamente y creando peligro en el área rival.

Nada más comenzar el segundo tiempo, Mbappé demostraba su poderío físico y el gran rendimiento de esta temporada zafándose de varios rivales y asistiendo a Rodrygo, aunque el brasileño se volvió a topar con el portero cedido por el Barcelona. En el 52’, tras un taconazo de Germán Valera en el área del Real Madrid. El balón le llegó a un Aleix Febas que creyó en su compañero y que remató con precisión ante la salida de Courtois, anotando el primer gol del encuentro. Estrenándose así en liga tras tocar el balón en la madera. Xabi Alonso respondía con velocidad al gol con un carrusel de cambios. Camavinga, Valverde y Vinícius entraban por Fran García, Dani Ceballos y Rodrygo para dar aire fresco a su equipo.
Se agotaban los minutos y la desesperación crecía ante la ausencia de goles. En el 76’, volvía el susto a los cuerpos ilicitanos con un rechace amigo que se fue al larguero. En ese mismo córner remató Bellingham y Huijsen metió la bota para mandar a guardar el balón y dar esperanzas de remontar. Eder Sarabia daba entrada a Álvaro Rodríguez, jugador que se estrenó en la máxima categoría del fútbol español con el Real Madrid. Irónicamente, el uruguayo sería el verdugo de los blancos marcando uno de los mejores goles de su vida.
En el 86’, Bellingham cazaba un balón rechazado en el área, logrando empatar el partido de manera épica. Los locales pedían anular el gol por un golpe de Iñaki Peña con Vinícius, en el que el español terminó sangrando por la nariz. Víctor Chust veía la tarjeta roja tras una doble amonestación por cortar la jugada de Mbappé, lo que dejaba a su equipo con uno menos para sufrir en el tiempo de añadido. Tras ocho minutos de tiempo extra, Hernández Maeso señalaba el final del encuentro desatando la locura en el Martínez Valero.
